María Eugenia Díaz Ruiz

   
Paseo entre amigos
Pip pip piiiip. Sonaba la vocina del auto de Germán, un gran amigo que siempre me ha respetado. Llegó a mi vida cuando más lo necesité y cuando me necesitaba. Muchas veces hablamos nos preguntamos porqué nos encontramos tan tarde en el camino. Tal vez nos habríamos enamorado. Un tal vez solamente. Porque sabemes que nos queremos, pero con el amor inmenso de una gran amistad.
Perdónen, tengo que irme Germán me espera. Vamos a dar un paseo al aire libre. Me llevará a conocer un bosque maravilloso donde podremos respirar la tranquilidad de un hermoso día.
--Tenías razón. Este lugar es hermoso, pero no estoy acostumbrada a caminar por el bosque. -- Espera . . . ay esperaaaa . . . se me salió un zapato y se me ha clavado una espina. Esperaaaa. No me dejes aquí . . no puedo caminar.
--Porqué se habrá ido. Bueno esperaré. Tal vez fue en busca de alguna planta para curarme. snf snf (me he sentado sobre un arbol caído y trato de soportar el dolor pasando mi mano sobre la incada. Me siento muy sola, pero sé que regresará.
Germán . . . regresaste . . . lo sabía, sabía que no me dejarías aquí sola.
--Germán: Ven, dame ese pie. Te pondré estas hojas machacadas con agua de mar. No llores, no te dolerá.
--Lo sé, no me dolerá, porque tan sólo la caricia de tus manos mitigará mi dolor.
-- Germán: No digas eso. Ven, te llevaré a tu casa.
--Ha sido un hermoso paseo contigo. Sabes . . . cuando te alejabas comprendí que debía ser fuerte, remover la espina sola y esperar a que regresaras con algún remedio para el dolor.
-- Anda . . . ve a tu casa y diles que llevaste a una gran amiga a dar un paseo, como el que lleva a su hermana a una fiesta. Seguro que te creerán.

MARIA EUGENIA DIAZ RUIZ