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Siempre fue vida...
La muerte, ausencia del conocimiento, sólo es una palabra surgida de la ignorancia de la laguna que nos aleja del momento antes al del momento ahora.
Suele ser como las estaciones y el tiempo.
Y es que antes de tener cuerpo, carne, sangre, huesos… somos en masa, lluvia ígnea atrapados, estáticos, cada uno en espera.
Yo, una gota de fuego en esencia, liberado de las jaulas de hierro para respirar tocar sentir...
Tengo el leve recuerdo, de que vine para el propósito más importante del mundo.
Como todos, la esperanza está en cumplir nuestra presencia antes que las costumbres de los que fallaron, de los que perdieron la llamarada grabada por el sentido humano del error, nos borre del interior ese enlace de donde vinimos.
Al igual que todos los que respiran en este mundo, perdí ese deber del porqué estar aquí, lo que no perdí, es la búsqueda de lo que debo hacer.
Ciertamente, es algo grave que nos extingue, quizás nosotros mismos con falsas definiciones que nos aleja más de lo que somos.
El hombre está perdiendo al hombre por ser hombre.
La humanidad, es un holocausto perdido.
O más bien diría...
Somos cerdos que buscamos el abismo.
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