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De “Princesa Once y Seis…” LUCEVAN VAGH OWEN BERG
La miraba y, me perdía en cada célula, en cada cabello en cada nota de luz que irradiaba su piel canela. Me perdía en su rostro y en sus ojos. Y la miraba poro a poro en cada parpadeo en cada movimiento leve que llegaba a mi tiempo, y en sus momentos serios y en sus momentos de alegría, todo lo saboreaba... La miraba, y ella respiraba aun el aire del “ave Maria”. Y sin sospechar que yo la observaba; su inocencia asombrada, interrogante, extrañada por el silencio, me dijo: __¿Qué haces? __
__¡Te gasto! __ respondí entusiasmado. Ella confundida por la respuesta puso su cara con mas extrañeza que antes. Entonces le dije: __¡Sí... te gasto!, te gasto los ojos y tu nariz y tu boca y todo en ti, lo que veo... Ella comprendió el mensaje. De pronto como un destello apocalíptico me invadió en el alma y en el cuerpo y devastó todo lo real alrededor. ¿Qué había pasado?
Con una tremenda ternura de impecable adoración ella sonrió simplemente, sonrió.
******* Autor de esta página: Lucevan Vagh Owen Berg |
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